Hay noches que cambian una vida, y para Flavia Valentina Lamus esa noche llegó con un nombre: Brickell. Cuando el presentador anunció que la nueva Miss Latin American USA 2026 era la representante de Brickell, la joven venezolana de 17 años se quedó inmóvil. “No lo podía creer”, recuerda. “Comencé a llorar muchísimo de la emoción.”
En Perumira la conocimos cuando todavía era candidata. Hoy celebramos con ella una corona que no llegó por casualidad.

De Venezuela a Estados Unidos, con la moda en la sangre
Flavia lleva Venezuela en el corazón, y su pasión por las pasarelas le viene de familia: su madre participó en un certamen de belleza en Venezuela y fue una de sus primeras inspiraciones. Radicada en Estados Unidos, se formó como modelo en Project 24 Academy, donde aprendió a ver la moda “como una forma de expresar quién soy sin la necesidad de palabras”.
Su talento ya había sido reconocido antes de la corona, con el premio “Modelo con Más Visión para la Moda 2026”. Desde entonces tenía clara su misión como candidata: ser la voz de la comunidad latina y usar su plataforma para generar un impacto positivo.

La moda como lenguaje propio
Para Flavia, un look solo tiene sentido cuando cuenta quién eres. “El hecho de que algo esté en tendencia no significa que necesariamente te favorezca a ti”, nos dijo en su primera entrevista. Por eso defiende que una modelo construya su propia personalidad, sus valores y sus objetivos: el modelaje, insiste, no se trata solo de cómo te ves, sino de tu capacidad para expresarte.
Esa visión la llevó incluso a imaginar su propia campaña inspirada en la mujer venezolana de hoy: una modelo junto al árbol nacional de Venezuela, vestida con una pieza de lino blanco con acentos dorados, como símbolo de la riqueza, la elegancia y la fuerza de sus compatriotas. Una protagonista segura de sí misma, que lleva la belleza venezolana con orgullo y alegría. Hoy, con la corona puesta, Flavia se parece mucho a esa mujer.
Vivir en Estados Unidos también ha ampliado su mirada. Conocer un país multicultural, cuenta, le ha permitido descubrir nuevas culturas y abrir puertas internacionales.
El camino hasta la gran final
“Llegué con mucha ilusión y me voy con una corona”, resume Flavia. Pero insiste en que el premio va más allá del brillo: “También me llevo amistades, experiencias y recuerdos que siempre llevaré en mi corazón.”
El recorrido no fue fácil. Uno de sus mayores retos fue controlar los nervios y las emociones durante toda la competencia. “Hubo momentos de cansancio y mucha presión, pero siempre recordé por qué había comenzado.” Su familia, su esfuerzo y su determinación fueron el motor para seguir adelante. Es la misma disciplina que ya nos había contado como candidata, cuando hablaba de equilibrar modelaje, estudios, familia y vida personal. Y aunque su madre siempre está a su lado, Flavia aprendió que en momentos como el backstage le toca ser más responsable e independiente.
Frente a la cámara, en cambio, todo fluye. “Es cuando más feliz me siento”, afirma. Lo que busca transmitir sin palabras es seguridad y autenticidad: ser fiel a sí misma en cada expresión.

Detrás del escenario: compañeras, no rivales
Si algo guarda Flavia de esta experiencia son los momentos que el público no vio. “Me quedo con las risas, los abrazos, las palabras de ánimo y esos momentos de nervios que compartimos entre todas.”
Aunque todas competían por la misma corona, asegura que nunca se sintieron rivales. “Vivimos cada momento con mucha alegría, cariño y compañerismo. Me llevo amistades y recuerdos muy bonitos que van mucho más allá de una corona.”

Una corona que también es de su familia
Al pensar en lo que pasó por su mente al escuchar su nombre, Flavia no duda: pensó en todo lo vivido para llegar hasta allí, en su familia y en quienes la apoyaron. Su madre, su mayor apoyo, estuvo a su lado en todo el proceso.
“Ver su emoción y sus lágrimas de felicidad cuando escucharon mi nombre fue algo que no puedo explicar con palabras”, confiesa. “Esta corona también es de ellos.”
Un mensaje para las niñas que hoy la siguen
Como reina, Flavia sabe que muchas niñas la miran como ejemplo. A ellas quiere dejarles algo más que una imagen bonita: que sean dedicadas, que nunca se rindan y que entiendan la importancia de ser humildes, genuinas y amables con todos. Quiere que se guíen por el impacto positivo, los valores y la manera de tratar a los demás, y no solo por la belleza. “Y, sobre todo, quiero que aprendan que pueden alcanzar sus sueños sin cambiar quiénes son.”

Un reinado con orgullo latino y venezolano
Para la nueva Miss Latin American USA 2026, la corona no es una meta cumplida, sino un punto de partida. “Representa el comienzo de una etapa muy especial en mi vida”, afirma. Durante su reinado quiere crecer, aprender, aprovechar nuevas oportunidades y “representar con mucho orgullo a la mujer latina y especialmente a mi querida Venezuela”.
Sus sueños siguen mirando alto: las grandes semanas de la moda, en especial la New York Fashion Week, y algún día las pasarelas de París y Londres, donde espera aprender de grandes diseñadores y seguir creciendo como modelo. Lo hará fiel a la frase que la define desde el inicio: alcanzar sus sueños sin cambiar quién es.
Su mensaje final es para quienes caminaron a su lado: “A todas las personas que me apoyaron les digo gracias de corazón. Este sueño también lleva un pedacito de ustedes.”
Desde Perumira Magazine y su CEO Jaime William Mostacero Baca, felicitamos a Flavia Valentina Lamus, Miss Latin American USA 2026. Nos llena de orgullo haberla acompañado desde su etapa de candidata, y estaremos atentos a cada paso de su reinado.





