Guadalupe Alomar @guadalupealomar

Missionando @missionando_ga

Hay resultados que se registran en una clasificación y otros que recuperan una ilusión. La participación de Guadalupe Alomar en Miss World 2025 pertenece a esta categoría. Como representante de Argentina, alcanzó el Top 20 mundial y el Top 5 de las Américas y el Caribe, en una actuación que devolvió al país a una instancia que llevaba casi cinco décadas esperando. Sin embargo, reducir su recorrido a una posición sería dejar afuera lo más interesante de su historia: la mujer que construyó ese resultado y las convicciones con las que decidió vivirlo.

La preparación exigió mucho más que presencia escénica. Guadalupe atravesó dificultades económicas, puertas cerradas y responsabilidades familiares mientras trabajaba para llegar a India. Poco antes de viajar, perdió a su tía Cintia, una figura cuya fortaleza frente a la enfermedad dejó una enseñanza que todavía la acompaña. En medio del duelo, eligió continuar sin negar el dolor y honrar aquel legado a través de su propia perseverancia. Esa dimensión personal permite comprender la magnitud de un logro que no nació de condiciones perfectas, sino de su decisión de avanzar con los recursos que tenía.

Su mirada sobre los certámenes también se aparta de la idea de la corona como destino final. Para Guadalupe, representar a un país exige una voz propia, criterio, sensibilidad y una razón para ocupar ese espacio. Esa convicción se expresa en MISSionando, su proyecto social, alimentado por experiencias de voluntariado y encuentros con niños que le enseñaron cuánto puede significar la presencia de alguien dispuesto a escuchar, acompañar y compartir su tiempo.

La comunicación es otra de las herramientas que definen su camino. Graduada como traductora de inglés, convirtió su experiencia internacional en impulso para crear English For Life, su instituto online, y English for Beauty Queens, una propuesta de formación en inglés y habilidades comunicativas para candidatas a certámenes. Su objetivo es que más mujeres latinoamericanas puedan expresarse con seguridad, comprender otras culturas y aprovechar oportunidades que, en ocasiones, parecen reservadas para unas pocas.

Incluso la moda adquirió un significado íntimo durante Miss World. Entre diseños de creadores argentinos y prendas prestadas por familiares y amigos, Guadalupe llevó consigo una pieza confeccionada por su bisabuela para su madre: un recuerdo que conectó su presencia internacional con la historia de las mujeres de su familia.

Modelo internacional, Miss World Argentina 2025 y una mujer que continúa abriendo caminos desde la educación y el compromiso social, Guadalupe Alomar representa una manera de entender el éxito que no termina cuando se apagan las luces del escenario. En esta conversación con Perumira, habla de identidad, resiliencia, propósito y futuro; de lo que significa representar a un país sin perder la propia voz y de la responsabilidad de convertir una oportunidad personal en una puerta para otras mujeres.

Guadalupe, para Perumira es un verdadero privilegio recibirte en nuestras páginas. Has llevado el nombre de Argentina a uno de los escenarios de belleza y propósito más importantes del mundo, alcanzando el Top 20 de Miss World 2025 y el Top 5 de las Américas y el Caribe. Hoy queremos conocer no solamente a la reina que conquistó ese resultado, sino a la mujer que existe detrás de la banda, la corona, la preparación y las grandes expectativas que acompañan a representar a un país.

1.- Guadalupe, representar a Argentina en Miss World significa llevar contigo millones de miradas, expectativas y emociones. Cuando recuerdas tu paso por el certamen, ¿qué momento hizo que comprendieras realmente la dimensión de estar allí como representante de tu país?

Llevar una banda con el nombre de mi país, colgada en el pecho, me llevó a ser consciente de la importancia y magnitud del hecho desde un comienzo. Pasar a ser llamada “Argentina” en lugar de Guadalupe se convirtió en el recordatorio de porqué estaba allí y cuáles eran mis responsabilidades.

Hubo muchísimas instancias en las que me quedaba atónita, pensando en lo increíble de lo que estaba viviendo y el amor, esfuerzo y dedicación que le estaba otorgando a mi título pero creo que el momento en que realmente me di cuenta de la importancia de mi papel en el Miss World para Argentina fue cuando fui llamada al top después de casi 50 años. Fue allí que pude ver el resultado de mi desempeño, el impacto que pude generar y, por sobre todo, las emociones que logre transmitir.

2.- Argentina volvió a tener una presencia extraordinaria en Miss World con tu clasificación. ¿Sentiste en algún momento el peso de la historia sobre tus hombros o conseguiste transformar esa responsabilidad en energía para competir?

En lo personal, creo que hay candidatas y países que van a concursar con ciertas expectativas impuestas. En mi caso era todo lo contrario. 

Era ir a crear expectativas, a decir “miren que Argentina también tiene potencial”. No estoy segura si debería llamarlo peso o motivación, pero sí diría que eran hechos que quería cambiar.

3.- Existe una diferencia enorme entre ser una mujer hermosa y conseguir que un escenario internacional recuerde tu nombre. ¿Qué crees que convierte la belleza en verdadera presencia?

La combinación de impronta y personalidad. Cuando una logra transmitir con su imagen, habla y acciones la belleza interior, puede conquistar cualquier ambiente. Por supuesto que la belleza exterior cumple un rol importante en lo que son los certámenes y reinados pero ser linda no basta, menos en un Miss World. 

Creo que para ser esa mujer magnética que es recordada entre tantas, tenés que dejarte conocer como realmente sos; y esas mismas cualidades que te hacen tan “vos” van a ser las que marquen tu valor individual.

Elegancia, compromiso, elocuencia, responsabilidad, escucha, humildad, empatía, respeto, presencia. Esas son las verdaderas cualidades que te hacen destacar, más que los vestidos que te pongas.

4.- ¿Qué descubriste sobre ti misma durante tu preparación para Miss World que probablemente nunca habrías descubierto fuera de una experiencia tan exigente?

Mi resiliencia.

Siempre supe que era una persona comprometida. Toda la vida fui muy responsable, no me gusta fallarle a nadie y menos a mí misma. Sin embargo, creo que el Miss World me llevó a darme cuenta que esos compromisos son más importantes de lo que creía.

Durante mi preparación me encontré con muchas trabas en el camino, muchas puertas cerradas y muchas decepciones, pero algo que nunca hice fue bajar mis brazos. Pasé por momentos familiares muy duros: perdí a mi tía poco antes de viajar a India.

Mis primas chiquitas demandaban mi cariño y atención, así como lo hacían los compromisos y actividades como Miss World Argentina, y me siento orgullosa de decir que di todo de mí para cumplir con ambos, familia y título.

Y de lo que más orgullosa estoy es de la actitud con la que enfrenté aquellos problemas, tristezas y decepciones.

Aprendí a hacer muchas cosas por mi cuenta, como editar videos y música. Tanto mi video de presentación como el del Beauty with a Purpose fueron editados completamente por mí. También empecé a diseñar, a tocar el piano y mucho más.

Este “multitasking” pudo haber surgido como algo propio o por las faltas económicas y de apoyo pero creo que más que el motivo, lo que hay que destacar es justamente la actitud. El no quedarse en el “no puedo”, “ no tengo” o “no consigo” sino el “yo puedo si me lo propongo”.

5.- Tu proyecto MISSionando conecta la belleza con un propósito social. ¿Hubo alguna historia, encuentro o experiencia que cambiara profundamente tu manera de entender qué significa ser una reina con propósito?

De hecho, no. Ser miss no hizo que mis valores o entendimientos de valores como la humildad y la empatía cambiaran. Nunca cambié mi manera de pensar o de ser. Creo que convertirme en miss le añadió el aspecto de visibilidad a causas y valores por los que ya trabajaba. Si hubo personas que marcaron mi vida y me recordaron el porqué de mi proyecto.

Una de ellas es una bebé llamada Ema. Recuerdo mis primeros encuentros con ella, fueron hace como 3 años. Su hermanita era quien cuidaba de ella y venían al merendero en el que colaboraba a desayunar y estar acompañadas un rato. La hermana mayor, que tenía unos 6 años, se aliviaba tanto cuando cuidaba a Ema y ella podía jugar; y Ema se golpeaba menos, comía mejor y también jugaba como debería hacerlo una bebé de su edad. Con los meses la vi crecer y también noté la conexión que fuimos creando y lo importante que es hacer que un niño se sienta acompañado y cuidado.

Lo importante que es darles un poquito de nosotros y nuestro tiempo para que ellos puedan ser niños. Como esa historia, hay muchas y creo que MISSionando es más que un proyecto, es un concepto que busco compartir con el mundo.

6.- Si una niña argentina que sueña con representar algún día a su país te preguntara qué debe comenzar a construir desde ahora, ¿qué le dirías?

Ella debe comenzar por encontrar su propósito.

Algo que siempre digo es que la corona nunca debe ser el fin, sino el medio. Representar a un país es una enorme responsabilidad, pero para poder hacerlo de verdad, primero hay que construir a la mujer que está detrás de esa corona.

Por eso, le diría que empiece desde ahora a trabajar en sí misma: a conocerse, a hacer introspección, a descubrir cuáles son sus valores, qué causas la movilizan y qué mensaje quiere transmitir al mundo. Que se prepare, que aprenda, que se anime a salir de su zona de confort y, sobre todo, que escuche su propio llamado.

Una corona puede abrirte muchas puertas, pero es tu propósito, tu preparación y la persona que construiste en el camino lo que te va a permitir dejar una huella cuando esas puertas se abran. Y si algún día llega el momento de representar a la Argentina, debe querer hacerlo no solo con una banda y una corona, sino con una voz propia, con convicción y con algo que decir.

7.- Además de tu trayectoria como reina, tu formación y tu dominio de idiomas forman parte de tu identidad. ¿Cómo ha influido la comunicación con personas de diferentes culturas en la mujer que eres hoy?

Como traductora, me apasiona el idioma porque lo considero un puente que me permite crear conexiones con otras personas. Miss World fue lo que me brindó un espacio donde compartir con cientos de mujeres y fue el idioma lo que me permitió aprender de sus culturas y hacer conocer la mía. Es tan enriquecedor poder charlar con personas de distintas partes del mundo. Amplía tus horizontes y te ayuda a crecer.

El idioma es una gran herramienta en cualquier contexto pero en un certamen no basta con poder hablar inglés, es necesario poder comunicar y esa es una de las grandes lecciones que me traje del Miss World y que me llevó a crear mi nuevo instituto de inglés online English For Life (EFL.COURSES). 

Ahora, gracias a mi carrera y las experiencias vividas en Miss World, brindo mis servicios como coach de inglés y comunnicative skills para misses. Este programa es una de las ramas de EFL y se llama English For Beauty Queens (EBQ) y trabajo con candidatas a certámenes nacionales e internacionales que quieren tener esa oportunidad que tuve yo: poder realmente vivir el certamen, entender lo que sucede a tu alrededor y, más importante, poder conocer y hacerte conocer.

8.- En un certamen internacional llega un momento en que desaparecen los ensayos, las preparaciones y las expectativas, y solamente queda la persona. ¿Qué parte de Guadalupe apareció en Miss World que quizá ni siquiera tú sabías que tenías?

Creo que la parte de Guadalupe que apareció en Miss World fue la más sincera de todas. Si pienso en mi desempeño, en todo el camino que recorrí hasta llegar a ese escenario y, sobre todo, en cómo reaccioné en los momentos de mayor cansancio, presión y emoción, creo que descubrí una dimensión de mi humildad que quizás no sabía que podía llevar tan lejos.

Era muy consciente de que no llegaba en las mismas condiciones que muchas de mis compañeras. Pero nunca quise que esas diferencias fueran una desventaja. Elegí no compararme y, en cambio, concentrarme en ser yo misma y en aportar desde el lugar que tenía. Y eso fue algo que me sorprendió de mí misma: comprobar que, incluso en un escenario internacional, con el cansancio, los nervios, la presión y hasta el dolor físico, nunca dejé de ser esa persona. Nunca dudé en acercarme a una compañera que necesitara ayuda, ni sentí que para destacarme tenía que dejar de ser generosa.

Quizás no descubrí una versión mía completamente distinta, pero sí descubrí hasta dónde podía llegar la Guadalupe que ya conocía: una mujer que, aún con una valijita llena de sueños y en un escenario enorme, eligió dejar salir su corazón. Y hoy creo que esa fue una de las mayores fortalezas que llevé conmigo.

9.- Argentina posee una belleza femenina extraordinariamente diversa. ¿Qué característica de la mujer argentina te gustaría que el mundo reconociera cuando escuche tu nombre?

Hay 3 adjetivos que son los que nos caracterisan: soñadores, trabajadores y simpáticos. Los considero parte de la esencia del pueblo argentino y, como representante, eso debía transmitir. Somos un pueblo que tiene metas grandes y se esfuerza por cumplirlas. Somos un pueblo que se levanta después de cada golpe. También somos un pueblo que disfruta del compartir, del contacto.

Me encantaba cuando mis compañeras venían a sentarse en ronda conmigo y mi roomie para tomar unos mates, cuando el público pudo ver todo el trabajo a pulmón que estuve realizando por mi proyecto social y también cuando logré que mi gente sueñe con una nueva corona.

Cuando hablamos de belleza femenina uno se imagina un tipo de cuerpo, curvas, color de cabello pero va más allá de eso. La mujer argentina es fuerte y trabajadora, y a ese estereotipo de mujer es al que apunto.

10.- Una corona puede llamar la atención, pero una reina necesita tener una voz propia. ¿Qué conversación social o cultural consideras que las nuevas generaciones de reinas deberían atreverse a poner sobre la mesa?

Considero que deberíamos aprovechar las plataformas para concientizar sobre los TCA. Argentina es uno de los países con más personas que sufren algún tipo de TCA y no hay muchas candidatas hablando de ello.

Es un tema sensible pero creo que la concientización puede generar grandes cambios. Por ejemplo, en Estados Unidos podemos ver las campañas y difusión que hay sobre el tema y los cambios positivos que está generando.

Creo que sería muy positivo para todas las niñas ver que cuidarse no significa pesar tanto sino estar sana. Amigarnos con quien vemos en el espejo y cuidarnos desde el amor y el respeto es algo tan lindo e importante que definitivamente deberían sentir todas las mujeres. Y hombres también, por supuesto.

11.- Después de compartir escenario con mujeres de tantos países, culturas y personalidades, ¿qué descubriste sobre la belleza que va mucho más allá de los cánones tradicionales?

Miss World es un certamen que reúne a más de 100 mujeres de diferentes países y culturas, y en el que convivimos durante un mes, todas lejos de casa, compartiendo una experiencia única. Y creo que es justamente en esa convivencia donde una empieza a descubrir la verdadera diversidad de la belleza. Cada mujer lleva consigo sus raíces, su cultura y su historia, y eso también se refleja en sus rasgos físicos, en sus características, en sus colores y en todo aquello que la hace única. Pero, más allá de lo físico, conocerlas de cerca me permitió descubrir sus personalidades, sus valores y, sobre todo, su fortaleza interior.

Algo que me sorprendió y me inspiró muchísimo fueron los proyectos sociales de cada una y el impacto que estaban generando en sus comunidades. Yo sé lo difícil que puede ser llevar adelante un proyecto social, sostenerlo en el tiempo y lograr que realmente transforme la vida de otras personas. Y ver a tantas mujeres que habían conseguido cosas increíbles a través de sus propias historias y experiencias fue algo que me marcó profundamente.

Creo que ellas me demostraron que la belleza va mucho más allá de cumplir con determinados estereotipos. Tiene que ver con lo que hacemos con nuestras experiencias, con nuestras oportunidades y con la voz que tenemos. Porque la verdadera belleza no está solamente en lo que somos, sino también en lo que somos capaces de hacer por los demás.

12.- La preparación para un certamen internacional exige disciplina incluso en aquellos días en los que la motivación no aparece. ¿Cuál fue el sacrificio silencioso que nadie vio y que hoy consideras fundamental para haber alcanzado tu resultado?

Creo que uno de los sacrificios más grandes, y quizás de los menos visibles, fue aprender a transitar mi duelo en silencio mientras me preparaba para el certamen. Tuve que encontrar la manera de convivir con ese dolor, con esa ausencia, sin permitir que me impidiera dar lo mejor de mí y alcanzar mi potencial.

Y creo que, en ese proceso, me acompañó mucho una enseñanza que me dejó mi tía Cintia: “hay que seguir. Aferrarse con fuerza a las cosas positivas y seguir”. Ese lema fue lo que la llevo a luchar y ganarle al cáncer durante seis años, cuando al principio no le daban ni dos meses de vida. Y lo hizo con una fortaleza, una resiliencia y unas ganas de vivir que me marcaron para siempre.

Durante mi preparación, muchas veces intenté honrar esa enseñanza. No significa que no me doliera, ni que tuviera que dejar de sentir tristeza, sino que intenté transformar ese dolor en una razón más para seguir.

Por eso, creo que uno de los mayores sacrificios fue aprender a sostenerme emocionalmente y acompañar a mis primitas en un momento muy difícil, sin perder de vista todo aquello por lo que había trabajado tanto. Y, de alguna manera, sentir que seguir adelante también era una forma de honrarla a ella y todo lo que me enseñó.

13.- La moda también forma parte de la narrativa de una reina. ¿Qué significa para ti elegir un look cuando sabes que, además de representarte, puede convertirse en una pequeña declaración sobre Argentina?

Creo que la moda es una forma de comunicar quiénes somos y de contar una historia. Argentina tiene una industria de la moda con muchísimo talento y diseñadores que han logrado reconocimiento internacional, pero también es un país muy arraigado a sus tradiciones, a sus raíces y a su historia. Y eso fue algo que intenté transmitir durante mi participación.

Tuve la suerte de trabajar con diseñadores a quienes les agradezco muchísimo la confianza y el cariño, como Nupcialia, que confeccionó mi vestido para la final; Amayino, que diseñó varios de mis looks; y Marlene Osicka, quien me confeccionó el vestido para el desafío Top Model.

Pero hubo otra parte de mi vestuario que terminó teniendo un significado muy especial: las prendas que me prestaron mi familia y mis amigos. Muchos de ellos me confiaron vestidos de quince años, de graduaciones y de momentos importantes de sus vidas.

También hubo accesorios que guardaban historias y recuerdos familiares. Y entre todas esas prendas, hubo una que fue especialmente significativa para mí: un top que mi bisabuela le hizo a mi mamá cuando tenía alrededor de 14 o 15 años. Mi mamá lo conservó durante muchísimos años, como uno de sus tesoros más preciados, y tuve la oportunidad de llevarlo conmigo durante el certamen.

Imaginar que una prenda que mi tatarabuela hizo con sus propias manos hace tantos años pudo acompañarme en una experiencia internacional tan importante es algo que me emociona muchísimo. De alguna manera, sentí que mi historia familiar, mis raíces y las mujeres que vinieron antes que yo también estaban ahí conmigo.

Creo que eso representa muy bien lo que significa la moda para mí. Más allá de las tendencias, de las marcas o del valor económico de una prenda, lo importante es lo que elegimos transmitir a través de ella. Un look puede ser hermoso, llamativo y sofisticado, pero cuando además tiene una historia detrás, adquiere un valor completamente diferente. Por eso, para mí, representar a Argentina también significaba mostrar esa combinación entre lo contemporáneo y nuestras tradiciones, entre lo que somos hoy y todo aquello que nos trajo hasta acá.

Si hay algo que creo firmemente es que no hay nada más auténtico que poder llevar nuestra propia historia con orgullo.

14.- Si pudieras crear una gran plataforma nacional utilizando todo lo que aprendiste durante tu experiencia internacional, ¿qué causa elegirías y qué transformación te gustaría conseguir?

Si tuviera la posibilidad de crear una gran plataforma nacional, creo que me gustaría incentivar la participación de las personas en proyectos sociales y demostrar que todos tenemos algo para aportar, independientemente de los recursos o las herramientas que tengamos.

Algo que aprendí a lo largo de mi experiencia, y también desde mucho antes de llegar a Miss World, es que muchas veces uno comienza un proyecto social pensando en todo lo que puede dar, pero termina descubriendo que tiene muchísimo para aprender y recibir.

Recuerdo que, cuando era más chica y empezaba a visitar distintos merenderos, sentía que iba a llevar un poquito de amor, de atención y de compañía. Y, por supuesto, eso era importante, pero con el tiempo entendí que yo también me llevaba enseñanzas enormes.

Aprendí a valorar esos pequeños gestos que a veces damos por sentados y a comprender que un momento compartido, una palabra de aliento o simplemente estar presente pueden significar muchísimo para otra persona.

Por eso, me gustaría crear una plataforma que incentive a los jóvenes, y especialmente a quienes tienen una voz o una oportunidad de representación, a involucrarse en sus comunidades. No necesariamente creando una fundación o liderando un proyecto propio, sino también acompañando iniciativas que ya existen, ofreciendo su tiempo, compartiendo sus conocimientos o colaborando de la manera que cada uno pueda.

Y, si tuviera la oportunidad de transmitirles algo a las futuras representantes de Argentina, les diría que nunca pierdan su autenticidad en la búsqueda de convertirse en su mejor versión. Que la corona, el reconocimiento y las oportunidades sean una guía para crecer y ayudar a otros, pero que nunca se conviertan en una razón para dejar de ser quienes son. Creo que la verdadera transformación que me gustaría conseguir es que dejemos de pensar que necesitamos hacer algo extraordinario para generar un cambio.

A veces, las transformaciones más importantes empiezan con algo tan sencillo como acercarnos a alguien, escuchar su historia y decidir involucrarnos.

Porque cuando uno se compromete con una causa social, no solamente transforma la realidad de otra persona: también transforma su propia manera de ver el mundo.

15.- Hay reinas que son recordadas por una corona y otras por lo que hicieron después de llevarla. ¿Qué te gustaría construir para que el nombre de Guadalupe Alomar tenga significado incluso mucho después de tu etapa como Miss World Argentina?

Creo que mi reinado tuvo un significado muy especial para Argentina. No lo digo desde un lugar egocéntrico, sino porque siento que, de alguna manera, pudimos devolverle al país la alegría y la ilusión de volver a clasificar, de volver a soñar con la posibilidad de llegar lejos en un certamen internacional. Y creo que eso también forma parte de mi trayectoria y de lo que me gustaría que quedara de ella.

Pero hoy, después de haber entregado mi corona, me gustaría que mi legado no se limitara a ese resultado, sino que pudiera continuar a través de otras mujeres.

Me encantaría acompañar a futuras candidatas en sus trayectorias, desde el consejo y el apoyo, pero también desde la preparación. No solamente en Argentina, sino en otros países de Latinoamérica, porque creo que tenemos mujeres con muchísimo potencial, con historias increíbles y con mucho para aportar al mundo.

Y, a veces, hay barreras que pueden limitar todo ese potencial, como el idioma o la falta de confianza a la hora de comunicar un mensaje. Me gustaría contribuir a que esas barreras se conviertan en herramientas que les permitan llegar aún más lejos.

Pero, más allá de lo que pueda construir profesionalmente, hay una enseñanza que espero que mi trayectoria haya transmitido: que se puede alcanzar un sueño con esfuerzo, con amor, con confianza en una misma y con personas que nos acompañen en el camino.

Que se puede llegar lejos siendo una buena compañera, ayudando a otras mujeres y sin dejar de ser auténticas. Una corona no nos hace superiores a nadie. Detrás de cada representante hay muchísimas personas que trabajan, que acompañan y que hacen posible ese camino.

Y, por encima de cualquier título, seguimos siendo personas que podemos escuchar, aprender, ayudar y tender una mano.

Si algún día alguien recuerda mi nombre, me gustaría que no sea solamente por haber sido Miss World Argentina, sino por haber sido una mujer que abrió puertas para otras, que las ayudó a creer en sí mismas y que demostró que se puede llegar lejos sin perder la humildad ni la esencia.

16.- Tu experiencia demuestra que una oportunidad internacional requiere años de preparación antes de que llegue ese momento decisivo. ¿Qué hábito o disciplina personal terminó convirtiéndose en uno de tus mayores aliados?

Creo que uno de mis mayores aliados fue la combinación entre la disciplina y la pasión por lo que hago. Los idiomas siempre fueron una parte muy importante de mi vida y elegí mi carrera de traductorado con muchísimo amor. Fueron años de estudio, de esfuerzo y de preparación, y hoy tener mi título de traductora es algo que me llena de orgullo.

Durante Miss World, esa formación también me permitió acompañar a otras candidatas, comunicarme con personas de distintas culturas y desenvolverme con mayor seguridad en un entorno internacional.

Sin embargo, creo que hay otra característica que fue igual de importante: soy una persona que se anima a intentar. Me gusta aprender, probar cosas nuevas y salir de mi zona de

confort. No tengo miedo de equivocarme, porque entiendo que muchas veces es justamente de esos errores de donde más aprendemos. Y, cuando me propongo una meta, me comprometo profundamente con ella. Eso se reflejó en distintos momentos del certamen.

Por ejemplo, tuve la oportunidad de clasificar en el desafío de talento como representante hispanohablante, algo que tuvo un significado muy especial para mí y para Argentina.

También pude expresarme frente a personas de distintas culturas y autoridades, compartir nuestra identidad y representar a mi país en situaciones que quizás, años atrás, ni siquiera hubiera imaginado. Y creo que todo eso demuestra que las oportunidades no siempre llegan cuando una se siente completamente preparada o cuando tiene todas las certezas. 

A veces, llegan porque una decidió estudiar, prepararse, animarse y estar dispuesta a dar un paso más. Por eso, si tuviera que elegir un aprendizaje, diría que la disciplina me ayudó a construir las herramientas, pero la valentía de animarme a usarlas fue lo que me permitió aprovechar las oportunidades.

17.- Si tuvieras que elegir una sola palabra para definir lo que significó representar a Argentina en Miss World, ¿cuál sería y por qué?

Si tuviera que elegir una sola palabra, diría amor.

Y quizás suene cliché, pero para mí el amor es mucho más que un sentimiento. Es entrega. Yo no creo en amar a medias, en entregarse solamente por momentos o cuando las cosas son fáciles. Creo que, cuando uno ama de verdad, se entrega por completo, con todo lo que es y con todo lo que tiene. Así fue como viví mi reinado.

Desde el momento en que fui electa, asumí el enorme honor y orgullo de representar a Argentina con todo mi corazón. Le dediqué mi tiempo, mis ahorros, mi energía, mis ganas, mis sueños y todo lo que estaba a mi alcance para dar lo mejor de mí. No fue simplemente una corona que tuve el privilegio de llevar, sino un compromiso al que me entregué por completo, porque realmente amaba lo que estaba haciendo y lo que representaba.

Si hoy elijo esa palabra es porque el amor no fue solamente lo que yo di, sino todo lo que recibí. El amor de mi familia, de las personas que me acompañaron, que confiaron en mí y que hicieron propio un sueño que, en principio, era mío. Y creo que eso es lo más lindo de todo este camino: descubrir que, cuando una se entrega de corazón a algo, también les da a otras personas la oportunidad de formar parte de esa historia.

Para mí, representar a Argentina fue amor. Fue entregarme al cien por ciento a un sueño, con la certeza de que, más allá del resultado, había elegido vivirlo de la manera más genuina que podía. Y fue también recibir tanto amor en el camino que hoy sé que esta experiencia siempre va a significar mucho más que haber llevado una corona.

18.- Has tenido que comunicar, desfilar, competir, conectar con personas y representar una cultura. De todas esas facetas, ¿en cuál sientes que descubriste una versión más poderosa de ti misma?

Sinceramente, creo que la versión más poderosa de mí misma no la descubrí necesariamente en India, sino mucho antes de llegar.

Es algo que suelo conversar con mis alumnas: para mí, el verdadero desafío de un certamen no empieza cuando una llega al escenario internacional, sino mucho antes, durante toda la preparación. Porque cuando finalmente estás ahí, por supuesto que hay nervios, presión y desafíos, pero también llega el momento de disfrutar y entregarte por completo a todo aquello para lo que trabajaste tanto.

Creo que mi versión más poderosa fue justamente esa Guadalupe que atravesó todo el proceso. La que tuvo días intensos de caminatas, dolor de pies y noches de poco descanso, pero que seguía teniendo una meta muy clara. La que repetía los ensayos de baile una y otra vez, haciendo cientos de giros hasta que salieron como quería. La que se probaba una pollera, se la sacaba, volvía a probársela y seguía buscando la manera de mejorar. También fue la Guada que tuvo que aprender a manejar la incertidumbre, como cuando llegó el día de viajar y el vestido para la final todavía no estaba terminado.

Había muchísimas cosas que podían generar nervios o frustración, pero cada una de esas situaciones me obligó a desarrollar una fortaleza que quizás no sabía que tenía. Y por eso creo que mi versión más poderosa fue la que se construyó durante la preparación, porque no fue solamente un proceso físico o técnico, sino también emocional.

Fue aprender a confiar en mí misma, a sostener mis objetivos incluso en los días difíciles y a entender que estar preparada no significa que todo vaya a salir como una lo planeó, sino que una tiene las herramientas para enfrentar lo que venga.

Cuando finalmente llegué a India, pude disfrutar, representar a mi país y dar lo mejor de mí porque ya había recorrido ese camino. Ya había puesto el trabajo, el esfuerzo y el compromiso que estaban a mi alcance.

Así que, si tuviera que elegir una versión de mí misma, elegiría a la Guadalupe del proceso. A esa mujer que quizás no siempre se veía brillante desde afuera, pero que estaba construyendo, día tras día, la confianza y la fortaleza que después pudo mostrarle al mundo.

Como siempre digo: el escenario es el lugar donde una muestra lo que ha preparado, pero es durante el proceso donde realmente descubre de lo que es capaz.

19.- Después de alcanzar un Top 5 continental en Miss World, ¿qué desafío profesional o personal tendría ahora la dimensión suficiente para volver a despertar en ti esa sensación de “esto todavía está por conquistar”?

Creo que soy una persona que necesita tener desafíos, sueños y objetivos por delante. Para mí, fijarme una meta es una manera de mantenerme en movimiento, de aprender, de exigirme, de equivocarme y de descubrir nuevas capacidades. Y una frase que me repito es que son esas pequeñas victorias que vamos consiguiendo durante el camino las que hacen que, cuando finalmente alcanzamos nuestra meta, podamos mirar hacia atrás y disfrutar de todo lo que vivimos para llegar hasta ahí.

Este año, uno de mis grandes objetivos era recibirme de traductora de inglés, y hoy estoy muy feliz de poder decir que lo conseguí. Después de alcanzar esa meta, me propuse un nuevo desafío: crear mi propio instituto online, English For Life, un espacio donde pueda enseñar inglés de una manera didáctica y divertida, especialmente a aquellas personas que sienten que aprender un idioma es una cuenta pendiente, que creen que ya es tarde para empezar o que simplemente necesitan encontrar un lugar donde animarse a dar sus primeros pasos.

Pero hay otro proyecto que me entusiasma especialmente y que está muy conectado con mi experiencia en Miss World: English for Beauty Queens, mi propuesta de preparación en inglés para candidatas de certámenes de belleza.

Durante mi trayectoria descubrí lo importante que es el idioma para poder comunicar una historia, transmitir un mensaje y aprovechar las oportunidades que aparecen en un escenario internacional. Y hoy tengo la posibilidad de acompañar a representantes argentinas en ese mismo camino, ayudándolas a desarrollar sus habilidades lingüísticas, su oratoria y su confianza para expresarse ante el mundo.

Mi desafío ahora es llevar esos proyectos mucho más lejos. Me gustaría que English For Life pueda llegar a más personas y a otros países, y que English for Beauty Queens pueda expandirse por Argentina y Latinoamérica, acompañando a mujeres que tienen muchísimo potencial y ayudándolas a superar las barreras que a veces les impiden mostrar todo lo que son capaces de hacer.

Creo que, después de haber vivido una experiencia tan importante como Miss World, mi próximo gran desafío es justamente ese: transformar todo lo que aprendí en una oportunidad para otras personas.

Y todavía tengo muchísimos sueños por cumplir. Si algo me enseñó este camino es que alcanzar una meta no significa que se termine la aventura, sino que empieza una nueva. Hoy estoy disfrutando de esta etapa, construyendo mis proyectos y aprendiendo en el proceso, con muchas ganas de ver hasta dónde pueden llegar. 

Así que, si tuviera que elegir qué me despierta hoy esa sensación de que todavía hay algo grande por conquistar, diría que es ver crecer estos proyectos y saber que, a través de ellos, puedo ayudar a otras personas a cumplir sus propios sueños.

20.- Guadalupe, para Perumira es un verdadero honor tenerte por primera vez en nuestras páginas y poder conocer la historia que existe detrás de una de las grandes representantes argentinas de los últimos años. Si dentro de diez años alguien encontrara tu nombre y leyera todo lo que construiste después de Miss World, ¿qué te gustaría que dijera la primera línea de esa historia?

Me gustaría que la primera línea dijera que Guadalupe Alomar fue una mujer que llegó lejos sin olvidarse nunca de dónde venía ni de quién era.

Me gustaría que, dentro de diez años, se pudiera hablar de mis logros, de lo que significó mi paso por Miss World y de todo lo que pude construir después, pero que, por encima de cualquier título o reconocimiento, se recordara la persona que fui durante ese camino. Que fui una mujer que se animó a soñar en grande, que trabajó para alcanzar sus objetivos y que entendió que llegar lejos también implica una responsabilidad.

Pero, sobre todo, me gustaría que quienes lo vean, quizas mis futuros hijos, pudieran leer mi historia y sentirse orgullosos no solamente de lo que conseguí, sino de cómo elegí vivir. Que vieran que, incluso en un mundo donde a veces parece que el valor de una persona se mide por lo que tiene, por cómo se ve o por el lugar que ocupa, yo intenté mantenerme fiel a mis valores, a mis creencias y a las enseñanzas de mi familia.

Tuve la oportunidad de conocer un mundo de mucho glamour, de grandes escenarios y de experiencias que quizás nunca hubiera imaginado vivir. Y estoy profundamente agradecida por ello. Pero también creo que esas experiencias tienen mucho más valor cuando una no pierde de vista que, más allá de las diferencias, todos necesitamos sentirnos queridos, respetados y acompañados.

Siempre intenté dar lo mejor de mí, hacer sentir bien a quienes me rodeaban y tratar a las personas con el mismo respeto, independientemente de quiénes fueran o del lugar que ocuparan. Y me gustaría que eso también formara parte de mi legado.

Si dentro de diez años alguien encontrara mi nombre, quisiera que descubriera que fui una mujer que aprendió, que creció, que se equivocó, que ayudó y que siguió construyendo sueños. Una mujer que pudo representar a su país, alcanzar metas importantes y abrirse camino, pero que nunca creyó que una corona la hacía superior a nadie.

Al final, más allá de todo lo que podamos conquistar en la vida, creo que lo que realmente habla de nosotros es la huella que dejamos en los demás y la persona en la que nos convertimos durante el camino.

Y si consigo mirar hacia atrás y reconocerme en esa historia, si mi familia puede sentirse orgullosa de la mujer que fui y si alguna otra persona encuentra en mi trayectoria una razón para animarse a perseguir sus propios sueños, entonces voy a sentir que todo lo que construí tuvo un verdadero significado.

Para Perumira:

Quiero agradecer de corazón a todo el equipo de Perumira por el tiempo, el cariño y la dedicación que pusieron en conocer mi historia. Valoro muchísimo que hayan preparado preguntas tan personales y cuidadosas, que demuestran un verdadero interés por mi trayectoria y por lo que significó mi reinado. Esa sensibilidad es la que permite que una pueda abrirse, compartir sus experiencias con sinceridad y mostrar una parte más auténtica de su historia.

Creo que es muy valioso el trabajo que realizan al dar visibilidad a las trayectorias de las reinas, porque esa difusión también permite destacar el impacto positivo que podemos generar: desde impulsar causas sociales y dar espacio al talento de diseñadores y

trabajadores, hasta demostrar que un reinado puede convertirse en una verdadera herramienta de transformación.

Gracias por brindarme este espacio, por el respeto con el que abordaron mi historia y por el trabajo que hacen para que estas experiencias lleguen a más personas. Les mando un cariño enorme a todo el equipo de Perumira y a cada persona que se tome el tiempo de leer esta entrevista.

 

 

Entrevista realizada por Jaime Mybs  a Guadalupe Alomar  – Argentina

Entrevista autorizada por  Guadalupe Alomar    – Perumira  –  Jaime Mybs

Derechos Reservados a nombre de Guadalupe Alomar    – Perumira – Jaime Mybs

Las entrevistas son permanentes y no se borran

 

 

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About Me

Jaime William - Perumira
Jaime Mybs
CEO & Founder at 

🔷 Comunicador y Marketing Digital

🔷 Piloto Profesional DGAC

🔷 2o Lugar Honorario 2013 : Presidencia del Consejo de Ministros - Presidente de la República - Concurso "Tramite de Mas" Experto en Proyectos.

🔷 Premio "Cesar Vallejo" 2024 - UHE Unión Hispanomundial de Escritores - Excelencia Empresarial de Perumira Global Talent

🔷 Premio "Paloma de Oro" 2024 - Director Internacional Perumira

🔷 CEO de Perumira Global Talent Magazine: Entrevistas a señoritas, reinas de belleza y modelos destacadas de todo el mundo. Entrevistas a talentos y profesionales de todo el mundo

 

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🔷 Columnista de Multimedios Puntocero. Yo Radio Argentina
🔷 Community Manager y creador de contenidos desde 2011.

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