


Hay mujeres que buscan una corona y hay mujeres que consiguen convertir una corona en un mensaje. María Eva de los Milagros “Marchu” Cuevas pertenece a la segunda categoría. Modelo, enfermera, apasionada por la moda y los certámenes, llegó a Miss Earth Argentina casi sin preparación y terminó conquistando al público para convertirse en 1.ª Finalista, demostrando que la verdadera presencia no se mide únicamente frente a un espejo, sino también por la capacidad de transmitir una historia.
Marchu nació con una fisura labioalveolopalatina y durante años enfrentó procesos médicos, terapias y desafíos relacionados con su voz y su sonrisa. Hoy transforma esa experiencia en una plataforma para acompañar a niñas y familias que atraviesan caminos similares. Su participación en Miss Earth también despertó una nueva pasión: el compromiso ambiental, especialmente después de involucrarse en iniciativas de conservación y limpieza de playas en México.
Frente a una cámara busca transmitir confianza, identidad y emoción; sobre una pasarela, elegancia y actitud. Sueña con París, Fashion Week y nuevos escenarios internacionales, pero su ambición va mucho más allá del glamour.
Porque para Marchu, una corona puede brillar sobre la cabeza, pero la verdadera victoria ocurre cuando una niña mira su historia y piensa: “Yo también puedo”.

1.- Marchu, ser 1.ª Finalista de Miss Earth Argentina representa un logro importante dentro de tu trayectoria. ¿Qué significó para ti escuchar tu nombre en ese momento y descubrir que estabas cada vez más cerca de una corona nacional?
Soy María Eva de los Milagros Cuevas, aunque muchos me conocen como Marchu. Tengo una fisura labioalveolopalatina, una condición que marcó gran parte de mi vida y que, con el tiempo, también se convirtió en una de las razones más importantes por las que decidí participar en Miss Earth Argentina.
Yo llegué al certamen con un propósito muy claro: quería que mi voz fuera más conocida y que pudiera llegar a muchas niñas que atraviesan esta condición. Desde las fundaciones en las que participo, he conocido a muchas niñas que necesitan una referente, alguien que les pueda demostrar que existe una luz al final del camino y que su condición no define hasta dónde pueden llegar.
Lo más curioso es que llegué prácticamente sin preparación. Empecé a tomar clases en México apenas una semana antes y realmente no sabía qué esperar. Sin embargo, terminé siendo la candidata más votada por el público, y también recibí el apoyo y el reconocimiento de mis compañeras. Para mí, eso significó muchísimo.
Por supuesto, escuchar mi nombre como primera finalista fue un momento muy emocionante y muy importante a nivel personal. Pero, si tengo que elegir el momento más emotivo de toda la experiencia, fue mi discurso. Porque yo no estaba ahí solamente para competir por una corona; estaba ahí para dar mi voz.
Una de las dificultades que puede generar una fisura labioalveolopalatina está justamente relacionada con dos aspectos que son fundamentales en un certamen de belleza: la sonrisa y hablar en público. Poder estar parada frente a tantas personas, hablar, sonreír y contar mi historia significó también enfrentar muchos miedos y demostrarme a mí misma cuánto había avanzado después de años de trabajo y terapia.
Por eso, más allá del resultado, para mí todo valió la pena en el momento en que pude transmitir ese mensaje. No solamente a las niñas que tienen una fisura, sino también a cualquier persona que esté atravesando una condición, una inseguridad o incluso una situación de bullying.
Si una niña puede verme y pensar: “Si ella pudo hacerlo, yo también puedo”, entonces para mí esa ya es una corona.

2.- Como modelo, seguramente estás acostumbrada a trabajar con la cámara y la pasarela. ¿Qué diferencia encontraste entre prepararte para una producción de moda y prepararte para un certamen como Miss Earth?
Creo que la diferencia principal está en que, como modelo, muchas veces trabajás desde la imagen: la ropa, los zapatos, la actitud, la expresión corporal, la fotografía y la pasarela. En mi caso, esa parte ya venía de antes. Incluso siento que tuve una educación bastante particular, porque soy hija de militares y, de alguna manera, fui criada con mucha disciplina y con ciertos valores que podrían ser muy propios de una miss.
Pero un certamen como Miss Earth te exige ir mucho más allá de la imagen. Tenés que trabajar la oratoria, conocer el propósito del certamen, entender qué querés comunicar y, sobre todo, tener algo que defender y representar.
En mi caso, mis fundaciones y el trabajo social ya eran una parte muy importante de mi vida, y eso fue justamente lo que me llevó al certamen. Pero Miss Earth me permitió descubrir otro mundo que también me apasionó muchísimo: el cuidado del medio ambiente.
Durante mi tiempo en México estuve muy involucrada en actividades relacionadas con la conservación ambiental, especialmente en la limpieza de playas y en iniciativas vinculadas al cuidado del mar. Y descubrí que también me gusta muchísimo aprender desde ese lugar.
Soy una persona muy dedicada y curiosa. Cuando entro a un certamen, no solamente quiero aprender a desfilar mejor o desenvolverme frente a una cámara; me interesa entender qué representa cada organización, cuál es su propósito y qué puedo aprender de esa experiencia.
Para mí, una verdadera miss no debería limitarse a llevar una corona. Tiene que tener algo que decir, algo que aportar y la capacidad de utilizar esa visibilidad para generar un impacto positivo.
3.- Miss Earth pone la belleza al servicio de un propósito. ¿Qué significa para ti representar una visión de la mujer en la que la imagen, la conciencia y el compromiso pueden caminar juntos?
Para mí, significa entender que la imagen puede abrir puertas, pero que lo verdaderamente importante es qué hacemos con esas puertas cuando se abren.
A partir de mi participación en Miss Earth pude acercarme a más fundaciones, compartir mi historia y también llevar conmigo a muchos niños de las organizaciones con las que trabajo. Pero, sobre todo, pude conocer a mujeres de mi generación que viven con mi misma condición. Ellas me contaron sus historias, sus experiencias, sus miedos y también sus proyectos profesionales. Y ahí entendí que también podemos ayudarnos entre nosotras para llegar a más personas.
Mi historia personal también tiene mucho que ver con esto. Yo fui criada por mi papá, y hoy, con otra edad y otra perspectiva, puedo comprender mucho mejor todo lo que él tuvo que atravesar para acompañarme, especialmente en momentos como mis operaciones. Él tuvo que enfrentar miedos y preguntas que probablemente muchos padres tienen cuando reciben el diagnóstico de un hijo, y muchas veces no tienen a quién recurrir.
Por eso hoy trato de acompañar especialmente a las madres que están atravesando ese camino. Intento transmitirles desde mi propia experiencia un poco de tranquilidad y esperanza. Muchas veces una madre se pregunta: “¿Lo estoy haciendo bien? ¿Estará sufriendo mi hijo? ¿Estoy tomando la decisión correcta?”. Yo no puedo responder todas esas preguntas, pero sí puedo decirles: “Yo estuve ahí. Yo pasé por esto y estoy acá”.
Y creo que ahí es donde la belleza, la conciencia y el compromiso realmente se encuentran. La belleza puede llamar la atención, pero la historia, la empatía y el propósito son los que hacen que esa atención tenga sentido.
Para mí, ser una mujer visible no significa solamente que me vean; significa aprovechar esa visibilidad para que también puedan verse otras personas que quizás todavía sienten que no tienen voz.

4.- Tu presencia escénica y tu figura son parte de tu trabajo como modelo. ¿Qué importancia tienen para ti la disciplina, el cuidado personal y el bienestar a la hora de construir una imagen profesional?
Para mí, la disciplina empieza mucho antes de un certamen. No creo en hacer una dieta durante unas semanas para llegar a una competencia; creo en la educación y en los hábitos que construimos desde pequeños.
Soy enfermera y me dedico al área de la salud, especialmente a tratamientos relacionados con la piel y la estética. Además, tengo pendiente continuar mi formación en medicina, porque siempre soñé con ser cirujana plástica. Mi propia historia con una fisura labioalveolopalatina también me acercó muchísimo al mundo de la cirugía plástica, porque en nuestra condición muchas veces existen intervenciones que no solamente buscan mejorar una función, como respirar o hablar, sino también aspectos estéticos que pueden ayudarnos a sentirnos mejor con nosotros mismos.
Por eso para mí el cuidado personal no tiene que ver con perseguir una imagen perfecta. Tiene que ver con conocer nuestro cuerpo, cuidarlo y sentirnos bien en él.
En mi caso, la alimentación es algo que aprendí desde muy chica. En mi familia siempre hubo una cultura de cocinar en casa, comer carne, verduras, frutas y alimentos frescos. Mi papá, que era nieto de italianos, tenía esa tradición de cocinar, hacer pastas, preparar las salsas con tomates y utilizar los vegetales de temporada. Entonces para mí comer bien nunca fue una “dieta”; simplemente es la forma en la que aprendí a alimentarme.
Hoy, cuando tengo hambre, naturalmente pienso en comida real: carne, vegetales, berenjena, ensaladas. No siento que esté haciendo un sacrificio para mantenerme en forma.
Y creo que eso es algo que también tenemos que enseñar a las nuevas generaciones. Tengo una sobrina pequeña y siempre le digo a mi hermana que la educación alimentaria empieza desde casa. No se trata de prohibirle todo, sino de enseñarle desde pequeña a conocer y disfrutar los alimentos que le hacen bien.
Para mí, la verdadera disciplina no es castigarnos para conseguir un cuerpo determinado. Es aprender a cuidarnos porque entendemos que nuestro cuerpo es nuestra herramienta para poder vivir, trabajar y cumplir nuestros sueños.
5.- Hay modelos que conquistan una fotografía con una mirada y otras que lo hacen con movimiento, actitud o personalidad. ¿Cuál sientes que es tu mayor recurso frente a una cámara?
Creo que mi mayor recurso frente a una cámara es la intención con la que me muestro. Porque una cámara puede captar una mirada, un movimiento o una sonrisa, pero para mí lo que realmente transmite es lo que hay detrás de esa persona.
Todo mi proceso de preparación también ha sido un proceso interno. Hace aproximadamente cinco años hago terapia, y para mí ha sido fundamental. Cuando decidí utilizar mi voz para llegar a otras niñas y hablar de mi condición, también tuve que enfrentarme a mis propios miedos, a mi historia y a la exposición pública. No es lo mismo hablar de algo frente a una persona que hacerlo frente a miles de personas en redes sociales.
También aprendí que la seguridad no aparece simplemente porque tengas un buen profesor de pasarela o porque sepas posar. Podés tener a los mejores profesionales a tu alrededor, pero si vos no creés en vos misma, eso se termina transmitiendo.
Por eso trabajo mucho en mi interior. Me gusta meditar, moverme todos los días, leer libros de superación personal y conocer historias de personas que atravesaron situaciones muy difíciles y lograron salir adelante. También toco el violín, porque necesito tener espacios que sean solamente para mí.
Creo que todo eso termina apareciendo frente a una cámara. Mi objetivo no es solamente proyectar belleza; quiero proyectar confianza, amor propio y una historia.
Porque al final, la cámara no solamente fotografía lo que sos por fuera: también termina captando lo que llevás adentro.

6.- Imagina que un fotógrafo te dice: “Marchu, hoy quiero una producción que nadie haya visto antes”. ¿Qué concepto, vestuario o escenario se te ocurriría para sorprenderlo?
¡Me iría directamente a los años 50 o 60! Es una época que me fascina visualmente. Me encantan esas producciones que parecen casi una película: escenarios extraños, objetos inesperados, una bañera, una lata en la cabeza, una composición completamente teatral… imágenes que tienen un personaje y una historia detrás.
Pero no haría simplemente una producción vintage. Me gustaría representar a la mujer de esa época desde una mirada artística y contemporánea.
Me fascina observar fotografías de los años 50 y 60 y pensar en el contexto que existía detrás de esas mujeres. Era una época en la que el mundo todavía estaba atravesando enormes transformaciones y en muchos lugares las mujeres todavía estaban luchando por derechos que hoy damos por sentados.
Entonces imaginaría una mujer muy femenina, con un vestuario inspirado en esa época, pero con una actitud completamente poderosa. Una mujer que parece estar dentro de una fotografía antigua, pero que transmite que está a punto de romper todas las reglas.
Me gusta mucho esa contradicción: la estética delicada de una época y, al mismo tiempo, una mujer absolutamente fuerte detrás de esa imagen.
Creo que una buena fotografía no tiene que ser solamente bonita. Tiene que hacer que alguien la mire y se pregunte: “¿Qué historia hay detrás de esta mujer?”.
7.- ¿Cuál ha sido el desafío más grande que has enfrentado en tu carrera como modelo y qué descubriste sobre ti misma al superarlo?
Creo que mi mayor desafío siempre fue mi propia voz.
Durante mucho tiempo, una de las cosas que más le pedía a Dios era poder hablar y que las personas realmente pudieran entenderme. Pero no solamente que entendieran mis palabras; quería que pudieran entender lo que había detrás de ellas y que mi mensaje pudiera llegarles al corazón.
Cuando decidí presentarme a los certámenes, eso era mucho más importante para mí que cualquier resultado. Yo quería tener una plataforma que me permitiera llegar a más mujeres, a más niñas y a más personas.
Y descubrí algo muy importante sobre mí misma: que mi historia, incluso las cosas que alguna vez consideré una dificultad, podía convertirse en una herramienta para ayudar a otras personas.
Hoy, cuando estoy frente a un público, ya no pienso solamente: “¿Me estarán entendiendo?”. Pienso: “¿Estoy logrando transmitir lo que vine a decir?”.
Y esa diferencia cambió completamente mi manera de verme.
Por eso sigo presentándome a los certámenes. Porque para mí la verdadera victoria está en tener una voz que pueda llegar cada vez más lejos.

8.- Después de vivir la experiencia de Miss Earth Argentina, ¿qué cambió en tu manera de entender los certámenes de belleza y el nivel de preparación que exige una verdadera representante?
Yo entré a Miss Earth Argentina con una idea muy diferente. Desde el principio decía: “Yo no vine a ganar, vine a participar”. Y quizás por eso lo disfruté muchísimo. Me divertí, ayudé a mis compañeras, compartí muchas cosas con ellas y viví la experiencia con muchísima alegría. Obviamente terminé con los pies destruidos y bastante cansada, pero fue una experiencia hermosa.
Incluso mi mejor amiga era la que estaba relacionada con los certámenes de belleza y yo venía más del mundo de la medicina. Para mí era algo bastante nuevo.
Pero durante ese proceso entendí que un certamen puede ser muchísimo más que una competencia de belleza.
Yo había comenzado a compartir videos y contenido para acompañar a madres y niñas que atraviesan una fisura labioalveolopalatina. Y empecé a recibir mensajes de niñas muy pequeñas que realmente me conmovieron. Niñas de nueve, diez u once años que me decían que no querían salir de sus casas, que querían esconderse o que tenían miedo de que nadie las quisiera, de poder tener un novio, una familia o simplemente sentirse aceptadas.
Y eso me golpeó muchísimo.
Porque yo tuve una infancia y una adolescencia muy lindas. Gracias a Dios, nunca sentí que mi condición me hiciera menos. Mi papá siempre me enseñó: “Vos sos normal. Podés hacer todo lo que quieras”. Y tuve amigas y una familia que siempre estuvieron conmigo. Entonces, cuando escuché a esas niñas hablar de sí mismas de esa manera, entendí que no todas habían tenido la misma experiencia que yo.
Ahí cambió completamente mi concepto de lo que significa ser una miss.
Una miss no es simplemente una mujer bonita que desfila. Es una mujer que tiene una historia, que ha atravesado dificultades, que tiene algo que decir y que puede utilizar su exposición para generar un cambio.
Para mí, la palabra que define todo esto es resiliencia. Incluso la llevo tatuada, porque significa transformar el dolor y la propia historia en una fuente de poder.
Y ese poder no debería ser solamente para una misma. Tiene que compartirse con la comunidad.
Por eso hoy veo los certámenes de una manera diferente. Ser valiente también es pararte delante de miles de personas y mostrar tu historia, sabiendo que estás siendo observada y evaluada.
Y si de todas esas personas hay una sola niña que me escucha y piensa: “Yo también puedo”, entonces siento que ya gané.
Ese, para mí, es el verdadero premio.

9.- La moda y los concursos de belleza pueden abrir puertas muy diferentes. ¿Qué proyecto profesional te gustaría protagonizar que combine tu faceta de modelo con tu experiencia como reina?
Para mí, ya se están abriendo puertas que nunca imaginé. Ahora voy a participar en Fashion Week, y sinceramente es algo que jamás había pensado que podía vivir. Es un sueño enorme y estoy muy feliz de poder estar atravesando esta experiencia.
Pero para mí, la puerta más importante no es solamente desfilar en una pasarela internacional o aparecer en una producción. Lo que realmente espero es que esa visibilidad pueda llevarme a más personas y, a través de ellas, a más niñas.
Me gustaría que cada oportunidad profesional que tenga como modelo o como reina también sirva para visibilizar las fundaciones con las que trabajo, conseguir más apoyo y lograr que más personas conozcan esta realidad.
Porque detrás de cada niña que necesita una operación hay una familia, una historia y muchas veces una madre que tiene miedo y no sabe cómo atravesar ese camino.
Entonces, si una pasarela, una campaña o un certamen me permite conseguir una donación, acercar a alguien a una fundación o ayudar a que una niña pueda acceder a una cirugía que necesita, para mí esa es la mejor puerta que se puede abrir.
Quiero que mi carrera crezca, por supuesto, pero quiero que crezca llevando conmigo un propósito.
Si mi imagen puede abrir una puerta, quiero que detrás de esa puerta entren muchas más niñas.
10.- En una industria donde las tendencias cambian constantemente, ¿cómo haces para experimentar con nuevas propuestas sin perder tu propia identidad?
Para mí, tener identidad en la moda es fundamental. Me gusta experimentar y conocer las tendencias, pero no siento que tenga que seguir absolutamente todo lo que está de moda. Siempre trato de tomar aquello que me representa y adaptarlo a mi personalidad, a mi figura y, sobre todo, a aquello con lo que me siento cómoda.
Tengo una inclinación bastante marcada por lo clásico, lo elegante y lo atemporal. Me gusta una mujer bien vestida, sofisticada y con presencia.
Pero también aprendí que la ropa por sí sola no hace a una persona. Podés tener el outfit más espectacular del mundo y no transmitir absolutamente nada. Y también podés llevar algo muy sencillo y convertirlo en algo extraordinario por la manera en que lo proyectás.
De hecho, siempre digo en broma que podés ponerte una bolsa de papas y ser una diva total si tenés la actitud, la elegancia, la energía y la seguridad para llevarla.
Para mí, eso es lo verdaderamente importante: que la ropa acompañe tu identidad, pero que nunca la reemplace.
La moda cambia constantemente. La personalidad, la energía y la esencia de una mujer son las que realmente permanecen.

11.- Si pudieras elegir ahora mismo una pasarela internacional para desfilar, ¿qué ciudad escogerías y qué diseñador argentino te encantaría llevar contigo en esa aventura?
Sin ninguna duda, elegiría París. Es una ciudad que me inspira muchísimo y que para mí representa una de las máximas expresiones de la moda, la elegancia y el arte.
Y me encantaría llevar conmigo un diseñador venezolano cuyo trabajo admiro muchísimo, especialmente por la manera en que ha interpretado a la mujer argentina a través de sus diseños.
Pero hay algo todavía más especial que me gustaría hacer en una pasarela internacional: representar a Argentina inspirándome en Eva Perón.
Quiero aclarar que cuando hablo de Eva Perón no me refiero a su figura política, sino a la mujer, a su fuerza, a su presencia y a la dimensión humanitaria que tuvo. Me interesa esa mujer que logró convertirse en un símbolo, que tuvo una voz enorme y que utilizó esa voz para llegar a muchas personas.
Mi sueño sería llevar una creación inspirada en esa mujer argentina, pero reinterpretada desde una mirada moderna y desde mi propia historia.
Porque creo que hay algo muy poderoso en llevar la identidad de tu país a una pasarela internacional. No solamente mostrar un vestido hermoso, sino contar quién sos, de dónde venís y qué representa para vos ser argentina.
Y si algún día puedo estar en París, caminando por una pasarela con un diseño que represente esa fuerza de la mujer argentina, sentiría que estoy llevando conmigo mucho más que un vestido: estaría llevando una historia.
12.- Fuera de las sesiones fotográficas, los eventos y los escenarios, ¿qué actividad consigue transformar a Marchu en esa chica espontánea, divertida y completamente desconectada del mundo de la moda?
Creo que, en realidad, mi vida fuera de la moda sigue siendo bastante intensa. Soy muy metódica y organizada; muy de Virgo, como suelo decir. Tengo mi agenda prácticamente organizada por horas y me gusta saber qué tengo que hacer durante el día.
Me gusta muchísimo todo lo relacionado con la medicina y trabajar en mis proyectos. También toco el violín, leo, entreno y muchas veces salgo a correr por la mañana. Moverme y mantenerme activa me ayuda muchísimo a despejar la cabeza y a volver a encontrar mi equilibrio.
Pero si hay algo que realmente me desconecta de todo es estar con mi familia y mis amigos.
Todos los días hablo con mis hermanas y con mis sobrinos. Son esas personas con las que puedo olvidarme completamente de cualquier certamen, de una pasarela, de una producción o de cualquier cosa relacionada con el trabajo. Con ellos simplemente soy María Eva.
Y creo que ahí es donde uno realmente se siente en casa.
Para mí, con el tiempo aprendí que, independientemente del dinero, de una corona, de una carrera o de cualquier logro profesional, lo más importante que tenemos son los vínculos que construimos: la familia, la unión y la amistad.
Porque podés conseguir muchas cosas en la vida, pero si no tenés con quién compartirlas, pierden gran parte de su valor.

13.- Después de convertirte en 1.ª Finalista de Miss Earth Argentina, ¿qué nuevo desafío te produce esa mezcla irresistible de nervios, ilusión y ganas de decir: “¡Vamos a intentarlo!”?
Tengo varios proyectos por delante y eso me entusiasma muchísimo. Ahora viene Fashion Week, y también estoy preparándome como Miss Latina Miami Miss USA 2026 para competir por la corona nacional en Estados Unidos.
Pero creo que mi desafío más grande esta vez no es solamente ganar una corona. Es darlo todo de mí.
Después de Miss Earth Argentina me quedó una sensación muy particular: sentí que podía haber dado más. En ese momento estaba atravesando muchos cambios, entre México y Buenos Aires, además de continuar con mis proyectos profesionales, y entendí que ser una miss realmente requiere muchísimo tiempo y dedicación.
No es sencillo combinar una carrera profesional con la preparación de un certamen. Hay que invertir tiempo en oratoria, pasarela, preparación física, imagen y muchísimas otras cosas. Y cuando además querés construir tu propia carrera y ser independiente, tenés que aprender a organizarte muchísimo.
Por eso esta vez quiero prepararme de una manera diferente. Quiero practicar más, trabajar muchísimo la pasarela, la oratoria y cada detalle. Quiero llegar a la competencia sabiendo que hice todo lo que estaba en mis manos.
Obviamente quiero ganar. Sería maravilloso llevarme esa corona. Pero esta vez hay algo que para mí es todavía más importante: poder mirarme después y saber que lo di todo.
Porque si gano, voy a disfrutar muchísimo la victoria. Y si no gano, quiero poder decirme:
“No fue porque no lo intenté. Esta vez dejé todo en la pasarela”.

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Entrevista realizada por Jaime Mybs a María Eva de los Milagros “Marchu” Cuevas – Argentina USA
Entrevista autorizada por Eva de los Milagros “Marchu” Cuevas – Perumira – Jaime Mybs
Derechos Reservados a nombre de Eva de los Milagros “Marchu” Cuevas – Perumira – Jaime Mybs
Las entrevistas son permanentes y no se borran
